El desempeño económico de un país no es aislado; depende de la coyuntura internacional y del monitoreo constante de sus propios indicadores. Para garantizar el crecimiento y prevenir crisis, el Estado mexicano utiliza dos herramientas fundamentales:
Política Monetaria: Ejecutada por el Banco de México (Banxico). Su enfoque principal es el control de variables como la inflación y las tasas de interés.
Política Fiscal: Coordinada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Se encarga de equilibrar el ingreso y el gasto público para no afectar el consumo ni la producción.
