20 septiembre, 2024
Vivimos en una era en la que cada vez cobra más importancia el dato en las empresas, por el beneficio interno que tiene para los tomadores de decisiones, el buen manejo de los datos ayuda a optimizar procesos, reducir costos y mejorar la eficiencia operativa, al igual que permite a los negocios establecer parámetros para expandir sus servicios o bienes en el mercado. El beneficio de los datos no sólo ha sido reconocido por los particulares, sino también por los encargados de la gestión pública que tienen a cargo el control regulatorio de los gobernados.
Los beneficios que ofrece el procesamiento y análisis de datos han sido aprovechados por las grandes empresas que han dado un valor a la información que en el día a día obtienen de la interacción con sus clientes lo que les permite conocer y anticiparse a los gustos y necesidades de sus clientes actuales y potenciales para poder ofrecer bienes y servicios de una forma más eficiente a los consumidores finales, además de que un buen y adecuado procesamiento de los datos de sus operaciones les facilita el cumplimiento eficiente del marco regulatorio.
Para el gobierno también representa beneficios como es la eficiencia en la operación de las tareas encomendadas, hecho que requiere un adecuado uso de los datos que les son suministrados a través de la relación que establece con los ciudadanos. Especialmente, el Servicio de Administración Tributaria, ente encargado de la recaudación y del control del cumplimiento de las obligaciones tributarias, tiene un gran potencial por las grandes cantidades de datos que obtiene a través del cumplimiento de obligaciones tributarias, las cuales en su gran mayoría se realiza través de medios electrónicos, como lo es la factura electrónica y la contabilidad, posibilitando de esta forma que el dato ingresado de primera mano del contribuyente sea confiable y susceptible de ser interoperable constituyendo de esta forma una muy valiosa herramienta que nutre todos los procesos tributarios, y entre de ellos el poder establecer e identificar relaciones comerciales y económicas entre los contribuyentes, para poder verificar la fuente de sus ingresos y contrastarlos con los declarados y los impuestos pagados a la hacienda pública, así como poder establecer patrones de conductas riesgosas de evasión y elusión a fin de poder realizar acciones de fiscalización.
Bajo este contexto, los expendios públicos de gasolina son un sector especialmente fiscalizado por la autoridad, esto porque parte de los ingresos públicos deviene de las actividades que son exclusivas del Estado como lo es la exploración y extracción de petróleo y demás hidrocarburos como la gasolina, y que son encomendadas a la ciudadanía a través de figuras jurídicas como la asignación, la consignación y el otorgamiento de permisos, en virtud de esto, este sector además de cumplir con las obligaciones fiscales del resto de los contribuyentes, tiene que cumplir con los reportes de controles volumétricos, en los cuales de a través de estándar tecnológicos como Jason o XML, envían información respecto de:
Para poder contar con esta información, el sector debe de contar con equipos y programas informáticos y soluciones tecnológicas que de forma automática les proporcione aproximadamente 500 datos vinculados con los métricas de los dispensarios, almacenamientos, tanques, ductos, así como datos que identifican a la estación de gasolina, como permisos, clave en RFC, domicilios, datos del tipo de hidrocarburo y los volúmenes de hidrocarburo que tienen almacenados o que enajenan en algún periodo de tiempo, así mismo los datos de las facturas emitidas por la venta del hidrocarburo y los datos de las facturas recibidas por el hidrocarburo adquirido.
Toda esta información que es requerida en los Anexos 30, 31 y 32 de la Resolución Miscelánea Fiscal, se suma a los requerimientos y al cumplimiento de normas oficiales emitidas por los órganos de verificación del sector energético como la Comisión Reguladora de Energía y la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente, por lo que el sector debe prácticamente establecer un sistema de gestión de métricas con soluciones tecnológicas que optimicen el cumplimiento de los diversos requerimientos de las diferentes autoridades, y que además identifique los posibles puntos de riesgo, como puede ser la calibración de un medidor de almacenaje cuyo desajuste puede derivar en una sanción al reportar el sistema diferencia en los volúmenes registrados, impactando de esta forma en el reporte enviado al SAT y el correspondiente por la ASEA.
Todos estos datos arrojados por las soluciones tecnológicas del sector son enviados y reportados a las distintas autoridades, los cuales pueden fácilmente hacer cruces de información para rastrear el origen y destino de los hidrocarburos, las cantidades de volúmenes y tipos de hidrocarburos asociado a los permisos otorgados por la autoridad, así como los transportados, verificar el cumplimiento de las normas oficiales y detectar discrepancias entre los volúmenes de inicio y final reportados a la autoridad.
Es claro que en los procesos internos de la operación del sector gasolinero se establece un ecosistema de datos que dan cuenta de las métricas y de la infraestructura del sector, así como la identificación plena de los sujetos que intervienen en la operación. Estos datos representan un gran potencial para fiscalizar al sector no solamente en lo que corresponde a las facultades del Servicio de Administración Tributaria sino para el resto de las dependencias de gobierno.
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